Bienvenidos a nuestros paseos-

"Este blog pretende ser un mosaico en el cual se plasmen, en imágenes, esos momenticos de los que intentamos disfrutar cada semana siempre y cuando las obligaciones familiares nos lo permitan. No buscamos grandes hitos, ni grandes hazañas, lo único que perseguimos es disfrutar, unas horas a la semana, de los regalos que nos proporciona la madre naturaleza. Esto nos carga las pilas para comenzar una nueva semana. ¿Qué mas podemos pedir?"
Esperemos que os gusten las imágenes que recogemos en nuestros paseos y si os animáis a hacer alguno de ellos, encontraréis, en cada reportaje un enlace que os llevará a la ruta que previamente hemos descargado en Wikiloc.

viernes, 28 de febrero de 2014

Bardenas III "Paso de los ciervos".


Duración.- Alrededor de 2 horas y 30 minutos, sin la subida al Piskerra.
Desnivel acumulado.- 100 metros aproximados, sin la subida al Piskerra.


"Desde mediados de febrero hasta final del mes de agosto la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra ha prohibido el acceso a los parajes de la Ralla, Rallón, Piskerra, La Gorra y Balsa de Zapata  con el fin de proteger a algunas aves que anidan en este maravilloso paraje."


La última parte de esta trilogía "bardenera", la dedicamos al "Paso de los ciervos". Este paso lo constituye un valle en las proximidades del monte Rallón que discurre entre paredes de arcillas con efecto de "piel de elefante" que hace de este paraje un lugar mágico. Apenas veremos vegetación, se reduce únicamente a la denominada vegetación esteparia, y nos quedaremos "anodadados" contemplando los paredones que nos rodean y que forman figuras de lo más espectaculares.

Es un lugar ideal para poder ir con niños pues el desnivel existente es nulo y apenas hay peligro.  

Cómo se crearon las Bardenas Reales.- Durante el periodo terciario el choque de las placas Europea e Ibérica produjo un plegamiento que generó los Pirineos, La Sierra de las Catalánides y la Cordillera Ibérica. La elevación de estas tres cordilleras montañosas creó un inmensa cuenca cerrada, sin salida al mar, situada en lo que hoy conocemos como Valle del Ebro. A esa depresión, llegaban los cursos de agua procedentes de las abruptas montañas, en la que, debido a su carácter cerrado, se formaron diversas zonas pantanosas o lagos. Las Bardenas se localizarían en la zona central de su cuenca.

Los ríos arrastraban gran cantidad de materiales, fruto de las fuerte erosión de las montañas. Conforme los ríos perdían pendiente y energía, se fueron depositando los materiales más pesados (cantos y gravas) y a la zona central de lagos y pantanos sólo llegaron los materiales más ligeros (limos, arcillas, arenas). Esta acción continuada durante millones de años hizo posible que se llegaran a acumular espesores de sedimentos cercanos a los 4.000 metros.

Hace 10 millones de años la cuenca se abrió por la costa catalana y de esta manera el agua, que estaba acumulada, encontró una salida hacia el Mediterráneo, surgiendo el río Ebro. En la cuenca, ya desaguada, comenzó el proceso erosivo de los materiales hasta entonces acumulados.

Los depósitos de sedimentos, por un proceso natural de compactación y cementación, se transformaron poco a poco en rocas sedimentarias. Estas no sufren la erosión por igual ya que las rocas blandas (margas, arcillas) se erosionan mucho antes que las duras (areniscas).


Una vez visitada la cima, descendemos y nos encaminamos a nuestro próximo destino. Pero antes echamos un último vistazo al Piskerra.
Nuestro camino discurre bordeando campos de cereal, mientras contemplamos La Ralla... 
... y las amplias llanuras de la zona.
Estribaciones del Rallón.
Este paraje nos traslada al lejano Egipto cuando vemos asomar ante nosotros una pirámide...
... y después dos más. Pero en comparación con los templos egipcios, estas pirámides son obra de la erosión.
Vistas del "Paso" desde el borde superior.
Detalle.
Ante nosotros la silueta del Rallón.
El paisaje que nos rodea nos anuncia que estamos entrando...
... en el "Paso de los ciervos".
Detalle de lo que se denomina efecto "piel de elefante", que no es otra cosa que los surcos que forman las aguas en los materiales blandos de la Bardena Blanca.
"El paso de los ciervos" es un pequeño valle rodeado de montañas y taludes tallados por la acción de la erosión. El descenso lo realizamos por las aristas de los taludes.
Panorámica del valle por el que vamos a transitar.
Vista de la pirámide desde el fondo del "Paso".
Rallón.
Detalle de la escasa vegetación que podemos vislumbrar. 
En esta fotografía vemos las rocas duras, resistentes a la erosión, en la parte superior de las colinas...
... que cuando se desprenden ruedan por las laderas y se depositan en la parte inferior tal y como refleja esta fotografía. 
La vegetación adquiere protagonismo frente a la montaña...
... y al revés.
Imagen de las laderas del Rallón. En ellas se puede observar el efecto de la erosión tabular.
Rincón.
Este paso en el collado significa la salida natural del "Paso de los ciervos".
Últimas fotografías antes de salir.
Vistas.
Últimos vestigios sobre la llanura.
Fotografía de uno de los muchos barrancos que podemos encontrar en esta zona. Estos barrancos se forman por la acción...

... de las aguas que, caídas de forma torrencial, hunden los terrenos...
... constituyendo un verdadero laberinto consiguiendo que de una temporada a otra ya no se pueda transitar por una senda marcada.
Si prestamos atención al suelo, podemos observar pequeñas cristalizaciones salinas. Estas son provocadas por la aridez del clima, con una alta tasa de evaporación, junto a los substratos geológicos.
Recuerdos.




Detalle.
Lamentablemente el paseo se acaba y echamos un último vistazo...
... a los cabezos bardeneros.
Marcas de la fuerte erosión.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Bardenas II: Piskerra y su laberinto (478 metros).

Duración.- 3 horas y 3 minutos.
Desnivel acumulado.- 199 metros.

"Desde mediados de febrero hasta final del mes de agosto la Comunidad de Bardenas Reales de Navarra ha prohibido el acceso a los parajes de la Ralla, Rallón, Piskerra, La Gorra y Balsa de Zapata  con el fin de proteger a algunas aves que anidan en este maravilloso paraje."



Después de haber disfruta de unos mágicos momentos, totalmente recomendables para los amantes de intensas sensaciones, emprendemos nuestro camino hasta llegar a las inmediaciones del monte Piskerra. Esta montaña se halla situada en la denominada Bardena Blanca, dentro del paraje de las Bardenas Reales.

Bardenas Reales.- Se denomina con este término a un territorio semidesértico de aproximadamente 43.000 hectáreas que se encuentra equidistante entre la cordillera Pirenaica y la cordillera Ibérica y que está situado al sudeste de la Comunidad Foral. El origen del término "Bardenas" tiene diferentes teorías, pero parece ser que la más acertada es la del estudioso José María Iribarren que lo relaciona con "pardina", palabra que se utiliza en el Alto Aragón para designar al monte bajo donde suele pastar el ganado ovino.

Este paraje se encuentra dividido en varias zonas fácilmente diferenciadas:

  1. Bardena Blanca.- Ocupa la zona central y es el paraje más desértico.
  2. Bardena Negra.- Situada en la parte meridional del territorio se caracteriza por su bosque mediterráneo en donde abunda el pino y el coscojo.
  3. El Plano.- Pequeña meseta en donde se cultiva el cereal.
La climatología se caracteriza por ser mediterránea continental con escasas, pero fuertes, lluvias en las estaciones de primavera y otoño. Sus inviernos son muy fríos y sus veranos excesivamente calurosos.

La vegetación es la típica de climas áridos con presencia de masa forestal basada en pinos y coscojos.

 La fauna, por el contrario, es bastante rica destacando la presencia de aves rapaces, de aves esteparias, de anfibios, de reptiles, etc...








Empezamos el paseo observando al monte Piskerra enfrente nuestra...
... y al Moncayo a nuestras espaldas en una magnífica mañana del mes de febrero.
Estamos en la denominada Bardena Blanca. Esta zona se caracteriza por su falta de vegetación, agudizada por la acción del hombre que aprovecha estas tierras para el cultivo,...
... y también por la presencia del matorral bajo.
Como podemos observar, la mañana va a ser un continúo contraste entre los colores ocres de la tierra...
... el verde de los primeros brotes del cereal y el azul intenso de un cielo invernal.
Enseguida nuestra vista se va a centrar en el maravilloso paisaje que se nos presenta delante de nuestros ojos. 
Fabulosas montañas cuyo aspecto se asemeja al de la piel curtida de aquellos hombres y mujeres de campo en cuyos rostros se reflejaba la acción continua del sol, del aire y del frío.
Como podemos observar, el paisaje de las Bardenas está caracterizado por la erosión. Y es precisamente por esto por lo que este paraje es único y hermoso.
La propia naturaleza de los elementos que constituyen el suelo, que generalmente son materiales blandos como yesos, arcillas, margas...
... las escasas pero fuertes precipitaciones...
... y la presencia del "Cierzo", viento característico de la zona, ...
hacen que estas montañas sean fácilmente erosionables.
Ante nosotros el Piskerra, con su hermano pequeño denominado "hermanito".
Contraste.
Enseguida nos sumergimos en un terreno que parece no ser de este mundo... 
... y que rápidamente hace volar nuestra imaginación.
Nos encontramos en el corazón de la Bardena Blanca...
... que se caracteriza por sus mesetas y por sus cerros testigos.
Entramos en lo que pareces ser un laberinto de pequeñas colinas...
... hasta llegar a estas escaleras artificiales. Una vez más la Naturaleza, que en este paraje reina más que en ningún otro, ha logrado destruir lo que el hombre se empeña en hacer. Si os fijáis las escaleras han sido curvadas y en algunos casos expulsadas de las laderas de las colinas. No obstante podemos ascender por ellas.
Detalle de como actúa la erosión sobre los materiales.
Después de un buen rato, reparamos en un detalle que nos llama la atención. Observamos el único árbol en kilómetros en lo alto de la montaña.
No me digáis que no es espectacular...
... lo miremos por donde lo miremos!!!!.
Una vez hemos ascendido por los escalones, llegamos a un pequeño mirador desde donde podemos apreciar estas vistas del monte Moncayo...
... así como de las diferentes vistas que la ausencia de montañas nos permite otear.
Nota discordante.
Ahora vamos paseando por un pequeño collado...
... desde el cual contemplamos el terreno recorrido...
... el contraste de colores...
... y lo que nos queda por pasear.
En esta fotografía observamos como la erosión poco a poco va desgastando los materiales más duros, que generalmente están situados en la zona más alta de la montaña, hasta que se desmoronan y caen por las laderas de los montes. 
Una vez hemos subido el primer escalón, vemos el terreno que vamos a ascender dentro de un momento.
Detalle del "hermanito".
Valle que acabamos de recorrer.
Vistas.
Panorámica del Piskerra.
Aunque pueda parecer que la vía de ascenso discurre entre el Piskerra y su "hermanito"...
... es por aquí por donde se gana altura al collado, entre las dos cimas.
Rallón.
Hermosa pared vertical.
Ya nos falta poco...
... para llegar a la cima del monte Piskerra.
Ralla y Rallón.
Angarillones.
Campos de cultivo bardeneros.
Mirada hacia la Bardena Negra.
Collado cimero.
Moncayo. Esta imagen nos recuerda a la que el monte Kilimanjaro nos proporcionó una mañana de hace ya muchos años en el Parque Nacional de Amboseli (Kenia).
Laberinto del Piskerra.
Fotos desde la cima.

"Hermanito" visto desde la cima.
Detalle de la parte superior del "Hermanito". En esta fotografía podemos observar como la parta superior, conformada por roca arenisca, hace de freno al efecto de la erosión de la parte inferior que está conformada por rocas blandas: Arcillas, margas, etc...
Gracias a la claridad de la mañana, podemos obtener estas vistas de los montes Pirineos con el zoom de la cámara.
Zoom.
Contraste entre la aridez de las tierras bardeneras y las cumbres nevadas de los montes Pirineos.
Mirador que hemos visitado.
Detalle del laberinto.

Peña Izaga.
Higa de Monreal.

Nos disponemos a descender para acometer la segunda parte de nuestro paseo...
Detalle de los paredones del Piskerra.